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Río de Janeiro y Bogotá (AP y DPA). La FIFA insistió ayer en que el partido de la eliminatoria para la Copa del Mundo entre Estados Unidos y Honduras debe realizarse el próximo 10 de octubre en San Pedro Sula, como está previsto, pese a la turbulencia política por la que atraviesa el país centroamericano.
El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, dijo después de una reunión del comité ejecutivo del organismo regulador del futbol mundial que la crisis en Honduras, tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el 28 de junio, no ha provocado preocupaciones de seguridad que puedan poner en riesgo el cotejo.
Sin embargo, añadió que la postura de la FIFA podría cambiar si la situación empeora.
Por su parte, el técnico de Honduras, el colombiano Reinaldo Rueda, aseguró que si su equipo no puede jugar de local ante Estados Unidos debido a la situación política de ese país, jugará en la ciudad de Barranquilla, Colombia.
La Concacaf tendrá que definir en breve tiempo si el juego por la penúltima fecha de la eliminatoria se juega en la ciudad hondureña de San Pedro Sula o en otro país.
“Estados Unidos dijo que el partido se jugaría en Chicago y ante una situación de esas es Barranquilla porque no solo me quieren a mí sino también a Honduras. Sería lindo poder dar ese paso al Mundial en Colombia, pero Honduras se merece jugar de local”, dijo Rueda
